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Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 24 de julio de 1977. Soy Licenciado en Sociología UBA 2008. Brindo apoyo profesional en el Ministerio de Salud de la Nación para el Servicio Nacional de Rehabilitación, en el Departamento de Sistemas de Información. Enseño Historia y Sociología General. Y en este espacio, expreso mis ideas políticas; a veces, con objetividad, muchas veces de forma pasional.

lunes, 19 de marzo de 2012

Sobre coyuntura, historia y genocidas…


Sobre coyuntura, historia y genocidas…


Una gran cantidad de reacciones y expresiones, generaron las declaraciones completas del genocida Videla, hace algunos días. Discutíamos con un grupo de personas, sobre la casualidad o causalidad de la publicación de esta nota concedida por el asesino a un medio gráfico español. Compartíamos la indignación de que este sujeto, hable con notable soltura en el ámbito de una entrevista, cuando aún, respetando ese pacto de silencio macabro sellado con sangre entre él y todos sus cómplices involucrados, no declare lo que se le solicita en los juicios que lo tienen como actor principal. El silencio los condena y ratifica el amplio abanico de las acusaciones.

Pero vuelvo a la casualidad / causalidad del asunto, y unánimemente nos pusimos de acuerdo, en que no se trata en absoluto de algo casual.

Es la coyuntura, estúpido! Me dije, cuándo casi caigo en la tentación de la tranquilidad que da saberlo preso a este ejemplar de asesino impúdico. Es la coyuntura; ese es el tema, la coyuntura actual. Este contexto que menciono, no permite casualidades. Luego del lamentable y trágico desenlace producto de la terrible situación que atraviesa el transporte público, del cual me ocupo en la publicación  anterior, aquellos sectores opositores que no tuvieron el éxito deseado en su primera estocada del año, aquella que puso al dólar en cuestión; o bien en la segunda estocada, llevando a las nubes de la exageración absoluta, el plan de desarticulación de los subsidios a algunos sectores de la población en algunos servicios, se encontraron con la tragedia; de ahí, los medios de comunicación (una vez mas) pusieron todos sus dispositivos al servicio de generar una situación de caos, hasta en los que se llegó a exigir en algún caso, la renuncia del gobierno nacional elegido hace apenas cinco meses, con un apoyo popular histórico. No es indiferente todo esto que menciono; no está desconectado.

Y aparece el genocida. Y los medios se regocijan con su charlatanería, y recortan sugestivamente títulos, titulares y titulitos, a través de los cuales,  se expresan sus lectores en los diversos foros abiertos. Ahí, es posible darse cuenta, que para algunos al final “Videla, algo de razón tiene: en este país no hay justicia”, o bien, “Es cierto, se juzga a una parte y la que queda libre mata a 51 desde gobierno montonero”. Expresiones vertidas desde la irracionalidad y la irresponsabilidad, de una sociedad presa fácil de la hipocresía mediática, que todavía no comprende los años que nos llevará reestablecer las capacidades de los canales institucionales desmantelados sustento del aniquilamiento sistemático y articular los espacios sociales y culturales que han sido arrasados por años de proscripción popular, clausura operacional de libertades políticas, genocidio militar, complicidad civil, reestructuración democrática, crisis por el debilitamiento y reducción a nada de las capacidades estatales, destrucción de los aparatos productivos en función de la consolidación de una burbuja financiera productora de marginalidad social y concentración de la riqueza con la consecuente desmovilización y fragmentación del núcleo revolucionario y vanguardista de las luchas populares: los trabajadores y la juventud. La sociedad actual, la nuestra, y sobre todo la que se concentra en cualquier sector dentro del “Área Metropolitana de Buenos Aires” (AMBA), está sumida en la pereza de un sentido común extendido, de que hay que mirar para adelante y lo demás es pasado. Es por eso me decidí a pensar que “Es la coyuntura, estúpido”. Haciendo uso de esta elaboración digo: “También es la historia, estúpido”, porque a veces, es la coyuntura tan estúpida, que nos vela la realidad.


Las miradas particulares de los periodistas independientes: ¿miedo a la construcción de nuevas identidades políticas?
Aceptando lo coyuntural, sin deshacernos de las trayectorias históricas, y creyendo firmemente que los discursos son todo eso causal que se presenta en estos contextos políticos y sociales, y porque no económicos, no está demás analizar este berrinche mediático de los editorialistas de Clarín y La Nación, sobre la respuesta frontal de la Presidenta, a dos de sus publicaciones.

¿Cuál es el motivo por el cual no deberíamos pensar o creer o interpretar que las publicaciones de Carlos Pagni y Osvaldo Pepe no son tendenciosas? ¿Solo por el hecho de que son periodistas autodenominados independientes?

Pensemos, y en principio, no perdamos de vista lo anterior: las declaraciones del genocida, las reacciones de repudio en el país sobre todos de los organismos de derechos humanos, la intencionalidad manifiesta del periodista español bajo el absurdo de “querer abrir voces y escuchar campanas”, la reacción del mismo periodista, sosteniendo que en Argentina se lo quiso censurar por el hecho de no dejar hablar a alguien que a su juicio, merece la libertad de expresión, las opiniones vertidas en los diarios en cuestión por sus lectores, cierto clima en algún sector medio alto de nostalgia por aquel orden, cierto uso negativo de palabras en un sentido peyorativo en boca del genocida como por ejemplo, marxismo, revolucionarios, jóvenes, que según su visión estaban intoxicados, que eran “idealistas” y “entrenados” con crueles métodos, en fin no olvidemos que se configura entre sus dichos, un “era nosotros o ellos”.

Este es el contexto en el cual escriben sus editoriales estos paladines de la libertad de prensa. Por lo tanto, que en La Nación, apelen como característica principal del viceministro de economía a su condición de marxista, y que ese adjetivo, maldito para gran parte de sus lectores, figure en la tapa, habla de algo mas, que de una simple expresión descriptiva. Es como un desafío a sus lectores: en el supuesto desplazamiento del joven viceministro a Boudou, interpretación errónea del columnista, ya que solo existe un cambio de roles, aparece el marxismo: ese viejo enemigo de las clases altas; ese fantasma que se intentó exorcizar en los 70; ese miedo total, a que la historia se repita.

Basta el título, para reflotar entre los foristas del diario ese odio visceral, por todo aquello que provenga de las filas de la izquierda, el marxismo, o del peronismo, total para muchos es lo mismo. No conforme, con el detalle, el editorialista, rehace una genealogía, en base a la procedencia judía rabínica que el mismo funcionario desmintió, reconociendo que no tenía nada malo ser el nieto de un rabino de Odessa, pero sucede que no era esa su historia personal. El hábil escriba, sintetiza todo en un supuesto perfil compuesto por un supuesto dogmatismo: aquí se unirían el dogma judío y el dogma marxista. Una forma evidente de aprovechar la coyuntura inmediata e irreflexiva de los últimos días. Una forma de poner al funcionario del lado de enfrente de lo independiente, de lo abierto, de lo global, en fin de lo libre, según la particular concepción de estos términos para el del periodista.

Por otro lado, y al mismo momento, un editorialista de Clarín, toma como eje de su ataque, a la movilización juvenil que lleva adelante, en sus diversas expresiones, muchas de las banderas heredadas de aquellos 70s. Al adjetivo de “imberbes”, el redactor, pone su énfasis en una curiosa teoría genética que luego él mismo desmintió; resultaría, según su punto de vista, inexistente cualquier matriz de lucha popular en nuestra historia, solo tendría cierta derivación genética, dándole sustento a  esa teoría inescrupulosa de que hay que “cortar de raíz los elementos subversivos de la sociedad”. Fundamentos que dieron vía libre a la apropiación de bebes, al asesinato de menores o al propio sometimiento de niños a los vejámenes mas perversos que alguien pudiera imaginarse en otras instituciones de encierro, solo por las dudas; por la dudas de que esos niños y adolescentes, llevaran en su estructura, el gen de sus padres; ese que el Sr. Pepe, dijo luego que no quiso decir lo que quería decir; que solo se refería al gen político; lamentablemente, la nota del Sr. es muy clara, aunque él busque lo contrario.

La presidenta a refutado a ambos operadores de los medios hegemónicos y lo ha hecho con valentía, coraje y argumentos de sobra. Lógicamente el coro de periodistas “independientes” (qué gran logro, ser independientes en una sociedad altamente politizada como la nuestra) salió a llorar desconsoladamente por un supuesto ataque a la libertad de expresión; todos, indignados, aterrados. ¿Esperaban que la Presidenta no responda? No se sabe.

El dato importante para extraer de todo esto, es algo que sostengo en casi todas mis publicaciones: en vísperas de un nuevo 24 de marzo, no es posible dar la lucha por terminada. No es posible pasar por alto este tipo de provocaciones, totalmente consecuentes con una mirada sobre nuestra historia. Quienes escriben desesperadamente cosas semejantes, sobre las nuevas expresiones políticas de la juventud, nucleadas en su mayoría en el movimiento peronista kirchnerista, intentan aprovechar el impulso en situaciones adversas, para mostrar sus rostros verdaderos y capitalizar el descontento circunstancial, coyuntural, para encauzar dichas molestias en sus filas. Que hable Videla,  que los medios hegemónicos hagan sugestivos recortes de sus dichos que son comentados por sus lectores, y que La Nación incluya la palabra marxista en su tapa para describir aspectos de un funcionario de La Cámpora, dias después de la reafirmación de la alianza entre Cristina Fernandez y la Juventud Peronista que busca su unidad y atraviesa un momento de construcción de identidad política con nuevos bríos, esos que la sociedad reclama cuando se cansa de las mimas caras, y que esto suceda precisamente en un homenaje a Héctor Cámpora, nos llama a pensar que los tiempos cambian pero hay un conflicto latente y permanente entre un sector de la sociedad que reivindica  la acción de la dictadura genocida y un sector cada día mas grande y amplio, que apelando al derecho y a los principios democráticos, y no a la venganza, busca construir memoria, verdad y justicia para nuestra historia, para nuestro presente y para nuestra posteridad

viernes, 24 de febrero de 2012

Algo se ha roto...


El resquebrajamiento de la sociedad argentina. Palabras sobre la tragedia.

No voy a ahondar en los terribles hechos de los que fuimos testigos durante los últimos días. Todos sabemos lo que pasó. Todos escuchamos lo que se dijo. Todos queremos escuchar lo que aún no se ha dicho. Antes de continuar quiero recordarles cuál es el sentido de este blog: “en este espacio, expreso mis ideas políticas; a veces, con objetividad, muchas veces de forma pasional”, tal como reza el encabezado. No solo se los recuerdo, sino que me lo repito, con el objeto de lograr abordar este tema tan doloroso.

Mi posición al respecto, es consecuente con lo que se expresa cotidianamente en este espacio: se requiere para la profundización de este proyecto político, que se intervenga en cuanto sea posible, en la situación del transporte público nacional. Mi postura personal, es la necesidad de arbitrar los medios para la reestatización del transporte ferroviario, con la participación de los trabajadores, hasta normalizar el calamitoso estado actual. Lógicamente es una postura casi irreflexiva. Pero durante estos días, ¿quién tuvo momentos para reflexionar sobre una catarata de especulaciones morbosas y de celebraciones impúdicas? Es por eso que tomo el derecho a expresarme de manera inmediata, que es lo que critico desde siempre.

Dicho esto, quiero pasar a un estado reflexivo, analítico, casi diría filosófico, con todo el respeto del mundo a quienes ejercen esa bellísima profesión, que es la filosofía. Y mi propuesta parte desde la siguiente premisa o hipótesis si se quiere: la última tragedia ferroviaria que culminó violentamente con la vida de 50 personas y dejó infinidad de heridos, no solo forma parte de una cadena de responsabilidades que incluyen al poder político, al empresariado, a la desinversión, la falta de control, la falla humana y a toda la diversidad de cartas barajadas por la opinión pública, sino que desnuda un profundo resquebrajamiento en los lazos sociales de nuestra comunidad.

Es posible pensar, sentir, develar, que algo está roto entre los argentinos. No me atrevo a aventurar una respuesta inmediata que indique qué es lo que se rompió. Pero existen algunos parámetros que pueden ayudarme y tal vez con la mejor de las intenciones, ayudar al lector, a comprender parte o partes del problema que propongo.

En la etapa que sigue se delinearan los responsables, se pasará por instancias diversas en las que veremos por un tiempo, un importante enredo entre especialistas, políticos, usuarios, empresarios, periodistas, opinólogos, familiares, y otros actores, entre los que se intentará determinar qué fue realmente lo que sucedió. Porque lo cierto es que aún no se han determinado las causas de la tragedia. Esto nos invita al menos, a la prudencia de la espera de los acontecimientos. Pero no. No es así. Algo nos ha pasado, decía, para que estemos pegados al televisor, horrorizados, sin cuestionarnos absolutamente nada, cuando tenemos ante nosotros a un reconocido periodista, que en medio de tanta muerte, acusa sin pelos en la lengua, a un dirigente gremial de suicida; él y sus compañeros; o cuando vemos a un periodista de un programa de espectáculos matutino, pidiéndole a un sobreviviente en shock que se detenga a contarle detalles de los muertos, si es que los ha visto; o periodistas desencajados pidiendo la cabeza del maquinista; o funcionarios del gobierno, esforzándose en teorías obtusas y desnudando, una vez mas, una incapacidad innata para cumplir con la función que se les asignó; o empresarios a los que el calificativo de inescrupulosos ya no les cabe entre tanta inmundicia que destilan. Algo nos ha pasado. Nos quedamos pasmados ante las imágenes y automáticamente pasamos a expresarnos. Y lo hacemos en foros, twitter, o en facebook, o a través de un teléfono móvil inteligente. Y discutimos, peleamos, insultamos, ponemos carteles sintéticos, slogans, y sentimos que hacemos lo que queremos, por eso somos libres y si somos libres podemos hacer lo que queremos y decir lo que queremos e inventar lo que queremos, y al otro día volvemos a la foto cotidiana, a encerrarnos; o investigamos, porque hoy todos somos periodistas, todos somos sociólogos, todos somos maquinistas, todos somos victimas; y googleamos, porque ahí está la verdad, a tu alcance, a mi alcance, al alcance de todos porque hay miles de verdades pero creemos solo en algunas: en las que puedan reproducirse sintética e irreflexivamente a través de cualquier dispositivo de tecnología audiovisual. Una vez superado este éxtasis inicial, sentimos que ayudamos, que participamos, que no nos hemos quedado callados. Satisfacción particular, individual, privada. Pero los muertos son despedidos por sus familiares. Y queda alguno por buscar o alguno por identificar, y la tragedia se nos empieza a ir de las manos. Se nos diluye. Como el lazo social resquebrajado que no se sostiene.

 La participación social en la resolución de situaciones límite está desgastada y a punto de quebrarse. Las situaciones sociales conflictivas, se resuelven de acuerdo con las condiciones de posibilidad de control y acceso a los dispositivos tecnológicos de comunicación audiovisual en cualquiera de sus formatos. Estamos ante una profunda transformación en el desarrollo de la comunicación, y en un momento histórico, donde se ponen en juego los espacios de legitimidad adquiridos por los diversos actores. Por ejemplo, es legítima la opinión sobre la minería de cualquier periodista, de cualquier medio de comunicación; pero no lo es, si quien trasmite opinión, es trabajador delegado gremial de una mina. Todo será legítimo, en tanto no perturbe el espacio privado de individualidad al que nos estamos sometiendo como sociedad, y mientras no esté teñido de política, porque en ese caso ya no es creíble, se dice. Todo se sintetiza en los medios. Solo opina el “independiente”, los demás militamos, queremos hacer política. Satisfacción particular, individual, privada. Pero los muertos son despedidos por sus familiares. Y queda alguno por buscar o alguno por identificar, y la tragedia se nos empieza a ir de las manos. Se nos diluye. Como el lazo social resquebrajado que no se sostiene.

La masturbación impúdica de quienes esperaban una tragedia como esta para ir deliberadamente contra el gobierno, es otra muestra del resquebrajamiento de nuestra sociedad. La estupidez y la manifiesta ignorancia de algunos, produce una gran frustración a quiénes creemos en la posibilidad de dar debates profundos para el mejoramiento de la sociedad. Hay que reconocer que el gobierno, no atraviesa por su mejor momento en términos de comunicación y permite que sus funcionarios hagan agua en cada intervención, alimentando ese silo obsceno en donde se guardan algunos, sus trucos y chicanas para destilar odio y postergar cualquier oportunidad de entablar una discusión provechosa. He aquí como la participación social, elemento primario para la consolidación democrática, se ve prácticamente anulada. Es esto y nada más. Es arremeter como búfalos para luego, descansar y esperar la próxima.

Se nos rompió el imaginario social que nos brindaba la posibilidad de reunir las ideas para cambiar el mundo. Se nos rompieron las utopías. Se nos rompió la política, y algunos queremos reconstruirla. Somos una sociedad que tardó mas 30 años en llevar a juicio a quienes nos quitaron las herramientas para forjar esos principios fundamentales: ganas de participar, de cambiar siempre que se pueda, de soñar con un país mejor, de formar militantes políticos, sociales, culturales que lleven adelante las banderas de las luchas mas nobles de nuestra historia popular, las ganas de que cada uno de nosotros exista un ideal. ¿Porqué militancia es una mala palabra y quién milita hoy es tratado por poco menos que un delincuente? ¿Será esta una de las causas por las que hoy asistimos totalmente pasivos, ante la muerte de 50 compatriotas, trabajadores, madres, padres, hijos, abuelos? Quién sabe.

Mientras, solo apelamos a una satisfacción particular, individual, privada. Pero los muertos son despedidos por sus familiares. Y queda alguno por buscar o alguno por identificar, y la tragedia se nos empieza a ir de las manos. Se nos diluye. Como el lazo social resquebrajado que no se sostiene.

Recuerdo el momento de la estatización de las AFJP; recuerdo a una oposición azorada con la medida; recuerdo la terminología utilizada sobre seguridad jurídica, libre empresa, credibilidad, previsibilidad, para la defensa corporativa de esas empresas. Recuerdo, que algunos, celebramos tamaña patriada: recuperar los fondos para el estado nacional. Recuerdo que otros, nos decían que queríamos ser Cuba o Venezuela, o que queríamos negocios para el estado, a tono de crítica. Recuerdo los medios informativos que defendieron con el cuchillo entre los dientes una política privada que ponía en jaque el destino de los fondos previsionales de millones de argentinos junto con la decadencia financiera internacional. Recuerdo que la palabra reestatización, nacionalización, expropiación, a muchos les provoca diarrea. Y sostengo lo mismo, hoy, es necesaria una profundización del modelo, que tenga su eje en el combate definitivo contra la pobreza, y que tenga entre sus herramientas elementales, la posibilidad de reestatizar, expropiar y nacionalizar, todo aquello que atente contra los intereses del pueblo argentino; no solo eso, sino que coordine dichas actividades con la participación necesaria de los trabajadores, vector indispensable para el desarrollo de una revolución social.  Si hoy los argentinos, en su mayoría, estamos de acuerdo en ese sentido, debemos estar movilizados y pedir que esto se haga cuanto antes. Pero la participación está rota, no nos dejemos engañar. Quienes vamos a continuar esta demanda justa, somos los mismos de siempre. Porque gran parte de la ciudadanía ya utilizó la tragedia, para lo que se le antojó. Satisfacción particular, individual, privada. Pero los muertos son despedidos por sus familiares. Y queda alguno por buscar o alguno por identificar, y la tragedia se nos empieza a ir de las manos. Se nos diluye. Como el lazo social resquebrajado que no se sostiene.

Existen responsables que serán juzgados, se tomarán medidas contra la empresa concesionaria, se juzgará a quien corresponda y caerán quienes tengan que caer. Luego, los formadores de opinión verán que el tema ya no rinde, y pasarán a otro nivel de obscenidad. Y la gente volverá a decir que la política no le interesa y repetirá el sentido común dominante al respecto, y el día de mañana si se reabre la causa de la Tragedia de Once, muchos dirán “Porqué siempre vivimos en el pasado” y olvidarán la satisfacción particular, individual y privada de aquel entonces. Porque los muertos ya fueron enterrados por sus familiares. Y quedó alguno por buscar o alguno por identificar, y la tragedia se nos fue de las manos. Se nos escapó. Y con ella la posibilidad de reinventarnos como sociedad reconstituyendo los lazos sociales que alguna vez, dicen, hicieron de esta, una Gran Nación.

Fuerza todos.

viernes, 17 de febrero de 2012

Para hablar sobre represión....

La reaparición pública del genocida condenado a prisión perpetua, J. R. Videla, y su consecuente reivindicación de la feroz dictadura genocida desatada en nuestro país a partir del 24 de marzo de 1976, le brinda un marco discursivo a un sentido común histórico, reproducido por determinados sectores de la población: me refiero a aquellos, que realizan un esfuerzo denodado para reinstalar en el menor tiempo posible, la ampliamente refutada Teoría de los Dos Demonios, surgida en la década de los 80 al calor de las acciones de investigación sobre las denuncias de desaparición de personas (el juicio a las juntas, CONADEP, Nunca Mas, etc.)

Para sacarnos rápidamente de encima los elementos contaminantes de dicha teoría, volvamos a nuestros días e invoquemos los sucesos recientes en términos de las Investigaciones y los Juicios de Lesa Humanidad, que se aplican sobre los circuitos criminales desplegados por los genocidas: esta última calificación, no se trata de un insulto como lo fuera antaño, sino que se ajusta perfectamente a estas figuradas condenadas, y es la adjetivación mas extensamente  aceptada en nuestra sociedad actual, gracias a la incansable lucha en torno a la construcción, consecución e instalación de Memoria, de Verdad y de Justicia, liderada desde el inicio, por todos los organismos de Derechos Humanos que conocemos.

Aceptando lo escrito, intentemos realizar un ejercicio que nos obliga a estar alertas, pues estas conquistas no deben quedar en la pasividad histórica del anhelado reconocimiento a las luchas de quienes nos precedieron, sino que deben concretarse como inspiración movilizante para todos aquellos a los que nos interesa desarrollar estrategias y desplegar mecanismos, para lograr una sociedad, como siempre digo, igualitaria, justa y soberana. El hecho de mantener claramente movilizados a todos los que nos involucramos de una u otra manera en estas cuestiones, no es solo una invitación a sostener estas reivindicaciones vigentes, sino que responde a algo mas concreto todavía: aún no se ha logrado desmantelar, ni neutralizar la acción de los resabios mas recalcitrantes de la dictadura. Varios ejemplos tenemos de esto que digo. Basta con mirar las expresiones de ciertos sectores de la prensa a través de los recortes y comentarios que realizan sobre las declaraciones del genocida Videla; basta con recorrer ciertos portales, blogs, revistas, etc., que reivindican abiertamente lo ocurrido en esos años y que solicitan el juicio a aquellos militantes con pasado en las organizaciones armadas de la tendencia revolucionaria (Revista Cabildo, La historia Paralela, etc.); basta con ver el regocijo de algunos foristas, por ejemplo, al enterarse de la delicada situación de un icono de la lucha por los derechos humanos como es el Dr. Eduardo Luis Duhalde (el Duhalde bueno, como decimos algunos); basta con ver a este hombre, siendo amenazado en vivo y en directo por uno de estos alfiles progenocidas como es Cecilia Pando; basta con entrar en internet y recorrer notas como por ejemplo de Cosme Becar Varela , o Luz García  Hamilton, analizando la crisis del hombre por alejarse de la iglesia para uno, o reivindicando tras su muerte al genocida y torturador implacable de D. Bussi.
A través de estos ejemplos llegamos a la reaparición pública de Videla en un medio español, gestionada por un periodista de esa nacionalidad, que sostiene que todo el mundo tiene derecho a expresarse. Sus dichos y reivindicaciones, no hacen más que brindarnos la oportunidad de comprender el valor actual fundamental que tiene la continuidad de las investigaciones y los juicios por delitos de lesa humanidad. No fue hace mucho tiempo cuando el genocida Astíz, sostuvo que él está preparado para matar y si no lo hace, es porque no quiere. No fue hace mucho que desapareció Julio López, luego dejar un testimonio que será difícil de olvidar. Y es ahora, cuando las fuerzas de seguridad, paradójicamente se encuentran en una encrucijada ante la sociedad. El constante machaque mediático sobre una serie de policías que murieron cumpliendo su deber, el interminable discurso sobre la inseguridad, y la actuación ilegítima de las fuerzas de seguridad en intervenciones frente a la protesta social, nos obliga a defender lo hasta ahora realizado y conseguido. Porque, entonces aparece ese sentido común bien estructurado en el seno de la sociedad, demostrando su vigencia: vuelven el miedo, el terror, y juntos, producen el envalentonamiento en este caso de las fuerzas armadas. Recuerdo a Néstor Kirchner, desinflando casi sin esfuerzo al Gobernador Scioli, cuando este se quejaba por “tener las manos atadas” en la lucha contra el delito, y me pregunto, ¿si se las “desataban” qué tenía pensado hacer?. Esto demuestra como dentro mismo del movimiento, se precisa de liderazgo permanente para evitar desbordes autónomos de dirigentes que ven con añoranza algún desalojo de ruta violento.

Este movimiento gobernante ha refrenado y combatido abiertamente la represión de la movilización social; algunos dicen que no es así; yo sostengo que sí, y me baso simplemente en que, en el año 2001, en las jornadas de diciembre, fueron asesinados por las fuerzas represivas mas de 30 personas que protestaban. Hoy la policía no puede reprimir llevando sus armas reglamentarias. Si lo hace, incurre en un delito que debe ser investigado. Hasta ahí lo que debería ser. Pero no festejemos de antemano: las fuerzas de seguridad en muchos casos, aún presentan estructuras amparadas en los lineamientos mas ortodoxos de la última dictadura genocida; recuerden, que se intenta establecer actualmente, la importancia, para nada meramente nominal, de conceptualizar dicha masacre, como genocidio en manos de un aparato cívico militar. Se trata entonces, permanentemente desde hace muchos años, de investigar muchas estructuras combinadas que operan actualmente dentro las instituciones de seguridad y que aun no han podido ser removidas ni desarticuladas. Videla en sus declaraciones, no hace más que confirmar esto que sostengo.

Por eso y para no extenderme mas de la cuenta, le doy la bienvenida a quien se interese, legítima y lealmente, en la actualidad por llegar al fondo de aquellas cuestiones que envuelvan a las fuerzas de seguridad, que aún en democracia y bajo un gobierno que les impuso limitaciones en su intervenir y proceder, continúan sosteniendo estructuras montadas en los años del genocidio. Jueces, comisarios, oficiales de alto rango, civiles, que aún escapan a la justicia desplegada con el fin de desmantelar definitivamente la estructura represiva mas nefasta de nuestra historia. Nos un reto sencillo, pero este gobierno lo aceptó. Y al hacerlo, se hace cargo de sus costos y beneficios.

Para muchos, para mí, es el camino para la desarticulación de este entramado que aún hoy tiene sus fieles referentes, dispuestos a dar pelea por su mantenimiento. Contra ellos, mantengamos la lucha.

La lucha contra la represión continúa; fue ayer, hoy y siempre; no dejemos que algunos paracaidistas en el tema la conviertan en un absurdo slogan para beneficio de sus intereses particulares.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Una nueva fórmula para la desestabilización: el torpe uso de la profecía autocumplida

Es asombroso el esfuerzo denodado que realizan algunos medios de comunicación, para desestabilizar de forma no violenta, aunque de ninguna manera pacífica, el proyecto político reelegido por la amplia mayoría del pueblo votante. Al fracasar el intento de experimentar nuevamente con una corrida bancaria, mueven sus miras contra otros objetivos, cualesquiera sean estos. Fue el dólar y el supuesto atraso cambiario, condimentado con una supuesta pesificación de los ahorros en el marco de un supuesto corralito bancario. Nada más desorbitado. Nada más lejos de una realidad que los excede, que los llena de bronca, y que los deja con el trasero al descubierto. Si digo, que los pone con el culo al aire, me van a decir crispado, violento, agresivo, ultra k o patotero, por eso dije, quedan con su trasero al desnudo. Vuelvo. En una economía estable, firme y con un amplio margen para realizar correcciones y maniobras, es ridículo sobrestimar elementos alterados más por la crapulencia de la especulación, que por la realidad legítima del ahorro. Este es solo un ejemplo. Pero en la práctica, y luego de que algún medio, cuyo símbolo pasó a ser una corneta mas que un noble clarín, llegara a publicar el precio del dólar ilegal en su tapa, digo que en la práctica prevaleció la cordura, no solo del gobierno nacional y de los que estamos encolumnados en su proyecto, sino también de aun amplio arco de opositores que tal vez, supo leer la situación de las urnas y comprendió que lo que se estaba jugando en los días posteriores, era un intento absurdo de lograr por capricho golpista, lo que no se obtuvo legítimamente por el voto popular.

Mientras los que encabezaron el Grupo A (supuesto grupo contrahegemónico opuesto a un supuesto régimen dictatorial de hecho, amplio ganador de las elecciones legislativas en el 2009, cuya propia unión fue la principal causa de rápida disolución), descabezan sus propios partidos e intentan explicar lo inexplicable, con fórmulas que ya suenan desopilantes, mientras se prenden del primer bote mas o menos firme, para salir del pantano al que los mandó a flotar la sociedad argentina, después de las primarias de agosto.

 Mientras tanto, el país marcha. El gobierno nacional hace frente en todos los frentes y marca claramente el camino de un nuevo mandato popular en el que se han incorporado nuevas demandas. Pero si el viejo Grupo A naufraga en su desidia (qué clase de horrores habríamos padecido con esta gente en el poder!?), los medios opositores (porque según ellos existen los medios militantes), riegan sus páginas con interpretaciones sorprendentes que engloban una supuesta (siempre el término "supuesto/a") marcha atrás del gobierno, en sus convicciones, y que de alguna manera, el proyecto nacional, "estaría" haciendo un mea culpa, o una autocrítica, o bien, se "cumplirían" ciertas premoniciones de la prensa "independiente": por ejemplo, tras un amplio discurso de una hora ante los empresarios de la UIA, la presidenta desplegó una amplia gama de conceptos importantísimos y clarificadores sobre los lineamientos del nuevo mandato; para Clarín lo mas importante y lo único importante, según su pálida tapa, fue que CFK habría dicho, que hay que discutir la inflación, y en unas letras pequeñas como quien usa tinta para envenenar a sus enemigos, vio una muy dura actitud de la presidenta ante Moyano (ni siquiera menciona a la CGT, así que el tema sería personal) al “rechazar” (atención con esta palabrita) el reparto de ganancias; quienes escuchamos el discurso, sabemos que no fue así; sabemos que la propuesta de la presidenta, totalmente discutible para quien escribe, fue la de discutir el reparto de las ganancias, sin la imposición del Estado a través de una ley. Esto habilita que el tema se trate en paritarias, donde el Estado oficia de garante de la negociación.

Es por eso que este práctico ejemplo de nuestra coyuntura, habla por sí mismo. Hay que prestar mucha atención a lo que se escribe, o mejor, primero escuchar a los que hablan y después leer o escuchar las interpretaciones ajenas. A partir de ahí uno puede elegir a quién le cree, o bien, con quién está de acuerdo.

Para cerrar. Me preguntaba los otros días una persona muy allegada, un querido amigo, lo siguiente:

“¿Y? ¿Qué me contás de tu “Presidenta”? ¿La seguís bancando con lo que está haciendo? ¡Cómo los cagó!”

Sonreí ante el tono chicanero y socarrón en el que me interpelaba. Cuando le pregunté, específicamente a qué se refería, divagó apelando a términos que sostenían una supuesta traición. Entonces le respondí, ayudado por una frase contundente:

“Los malos pueden volverse buenos, pero los tontos, inteligentes… es una tarea mas difícil”

La frase es del Gral. Perón, pero ayer la dijo Cristina en la UIA. Así que pido disculpas, por tomarla prestada a estos dos grandes estadistas, para utilizarla ante tamaña pavada. De todas formas, le agradezco a mi amigo, la posibilidad continuar con nuestra larga amistad.

Hasta la próxima. La seguimos.

lunes, 14 de noviembre de 2011

El espectaculo de la muerte

Similitudes globales I

Excelente tarea la del presidente colombiano, Juan Manuel Santos; después de ver atentamente, el asesinato despiadado y feudal, del Coronel El Khadafi, en manos de rebeldes libios acogotados por las garras de la OTAN, prestaron atención e imitaron el cobarde accionar frente al líder de las FARC, que se presume, habría abierto las condiciones para una salida política a la larga confrontación. Claro que la salida política, podría haber puesto en cuestión a la alianza conservadora, militar y financiera que gobierna al país, frente a la visible expresión opuesta de una gran parte silenciada de la población colombiana.

Similitudes globales II
El presidente electo de Guatemala, general altamente entrenado bajo influencias norteamericanas, sostuvo su propuesta proselitista de una avanzada sin precedentes contra el narcotráfico; mientras el mencionado toma el riesgo de militarizar su país con un amplio consenso electoral,  un informe de la CEPAL y UNICEF que se dará a conocer en las próximas horas, indica que en Guatemala la pobreza infantil alcanza alrededor del 80% de los niños guatemaltecos. Para el nuevo gobierno, este no sería un punto de urgente intervención: el despliegue de una guerra contra el narcotráfico, en una zona que conoce de militarización,  sostiene de alguna manera el equilibrio político "deseado" (porque el económico, se disuelve) en un mundo donde las potencias aliadas (las de siempre, hoy en riesgo financiero), no pretenden enfrentarse entre sí, si no mas bien, prefieren, guerras pequeñas de resolución rápida y favorable, y en lo posible evitando la “engorrosa” vía de la justicia internacional, para juzgar a los señalados como tiranos y terroristas: es mejor la iracunda y rápida justicia popular televisada y desplegada por el dispositivo tecnológico comunicacional de la Internet, en manos de supuestos rebeldes que bautizan su decmocracia liberal anhelada a través de crímenes soberanos. Justicia por mano ajena, la que practica la alianza entre los EEUU, Francia e Inglaterra; ¿se pondrá a tono EEUU, en las próximas elecciones presidenciales en este frente de derecha, conservador, neoliberal y belicoso? ¿O es que Obama, incorparará mas delirios republicanos beligerantes a su gestión demócrata?

Reflexionando…

Esta comparación, es una mas entre tantas que podrían hacerse respecto a la configuración del poder, heterogénea[1], en Latinoamérica y en el mundo, aunque es interesante para comprender tal vez con un poco mas de profundidad, cuáles son  las prioridades políticas, económicas, sociales y culturales, de aquellos países que instruyen a sus dirigentes políticos, bajo la venia de la alianza que Polanyi denominó "altas finanzas"[2], concepto que ha evolucionado a través de los siglos incorporando, numerosos actores primarios y secundarios, pero que describe en una primera mirada una situación similar.
De vital importancia para comprender mejor los procesos actuales de la organización económica mundial es la lectura de las tesis de Polanyi, en “La Gran Trasformación”.

Por eso, recomiendo esta semana, su lectura. 

 http://es.scribd.com/doc/17012034/Polanyi-Karl-La-gran-transformacion-1944



[1] Me refiero a la heterogeneidad de las potencias económicas emergentes, sobre todo en los países árabes, a los que considero, como organizaciones económicas que disputan el poder de las potencias en crisis. La disputa, se transforma en amenaza para estas potencias en crisis, y de ese modo se despliega el poderoso dispositivo militar, fundamentando una cruzada por la liberación de unas supuestas masas anhelantes de democracia liberal.

[2] POLANYI, Karl: “La Gran Transformación. Crítica al liberalismo económico” 1944.

miércoles, 27 de abril de 2011

Recuperar nuestra historia: todas las voces del mismo lado, combatiendo con alegría.


El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza.

ARTURO JAURETCHE

Si uno lee rápidamente los títulos de los diarios sin profundizar dentro de la nota que se anuncia, puede caer en una trampa, que a través de la costumbre, lleva inexorablemente a configurar un pensamiento difuso, pobre, carente de ideas y ejes, y vacío de argumentos.

Es decir, que una persona que lleva adelante este comportamiento frente a los medios gráficos y televisivos, cualquiera sea su preferencia política, no tendría la posibilidad de expresarse si uno lo invitara a desarrollar un texto sobre tal o cual tema, por ejemplo. Podríamos decir, que no sería libre de expresarse, pues quedaría sujeto, casi a voluntad, de las ataduras amarillistas.

La persecución sistemática de este fin por parte de algunos medios gráficos, pretende simplificar cualquier posibilidad de desarrollo de pensamiento crítico e independiente, aduciendo paradójicamente, que esa es la premisa principal de sus editoriales. Aquí, se esconde el filo de la navaja.

De esta manera, quienes acceden a los diarios, por ejemplo, en sus versiones impresas o en la red, muchas veces quedan atrapados en titulares escandalosos y subtítulos vagos, pero que intentan colmar la fugaz avidez del lector. El tajo se produce al instante, porque el arma funciona bien hasta el momento: solo es pensamiento crítico e independiente aquel que figura en la agrupación de empresas y medios concentrados, que ven en peligro la continuidad hegemónica de sus principales intereses: los financieros. Nótese que no he dicho económicos, sino financieros.

En este sentido se pierde la ponderación crítica y el pensamiento ya no es independiente; solo la costumbre lo transforma en estructura estructurante y esta hace de él un mecanismo rápido, inmediato, para formar una opinión muchas veces lejana de los conceptos que por ahí presenta el tema en cuestión, pero suficiente para relucir en discusiones cotidianas, tibias, sin compromiso en donde rápidamente, ante una respuesta mas compleja, pueda decirse que cada uno tiene derecho a pensar como quiere. Esta estructura es veloz, y su dinámica se asemeja a la de las cataratas: se derrama con una potencia demoledora, pero pronto llega a la tranquilidad cancina de su destino. En los términos del pensamiento, este parte demoledor del titular sanguíneo, se desarrolla fugazmente a través de sus interlocutores, hasta que pasa un tiempo, en el que alguien se toma el trabajo de leer bien el fondo de la noticia y la compara con otros medios, con el fin de construir un argumento más sólido.

Entonces, ese derecho a pensar como uno quiere, queda desnudo, y creo, que ahi ya no tiene mucho que ver con elegir, si se lo ejerce de una manera tan inocua. La libertad de expresión no está siempre ligada a la igualdad de posibilidad de expresarse. La libertad de expresión hoy es una propiedad, privada y empresarial. Y sumado a las últimas cruzadas de algunos sectores, está mas ligada a este último proyecto raro de “cuidar la democracia”, por parte de un grupo de “paladines” que cuanto mas se acercan mas se despliegan sus mecanismos de rechazos.

Se dice últimamente que sin libertad de expresión, propiedad privada, seguridad jurídica, libre circulación, estaríamos descuidando la democracia. Algunos más desbocados y temerosos, sostienen que la democracia está en peligro, y se juntan con el fin de cuidarla, como dije antes. Nada dicen de la libertad en la representación de los trabajadores, de la igualdad de oportunidades y de la diversificación de los medios, de la necesidad de desconcentrarlos de las manos de los monopolios, del derecho a la pluralidad de opiniones y de voces, durante muchos años silenciadas.

Por ejemplo:

Pino, qué triste oírlo decir que este Gobierno es fascista, cuando sus documentales fueron expuestos y vistos por los miles que pasaron por la Muestra Ellos Pensaron!
Qué triste es verlo enceguecido por un grupo de tipos que no tienen nada que ver con Ud., o por lo menos con lo que expresa en sus películas!  Solo le faltó someterse al Niño Mauricio, y firmar ese triste documento.

Qué podemos esperar de Macri y su séquito, mas que el intento “democrático” de imponerse como única alternativa de una oposición que ya no tendrá proyecto, ni plataforma, ni programa de acá a octubre.

De Cobos me ocupé recientemente. No hay mucho mas para agregar sobre el títere de las clases medias semicultas de la Capital Federal y de los sectores de la economía agrícola ganadera concentrada. Del radicalismo en particular, y… bueno, mucho no queda.

Carrió, sigue creyendo con irremediables brotes de autoritarismo y personalismo, que su expresión política es democrática: años ya de ARI, CC y otras yerbas, y la renovación de sus dirigentes es igual de parecida a la del PJ disidente: nula. Esa es la democracia que hay que cuidar? El Sr. Adrián Pérez es la renovación de la política? Suena a una tomada de pelo.

Estos señores, en consonancia con sus financistas mediáticos, son quienes le explican a la sociedad que las fuentes de libertad del presente proyecto Nacional y Popular, se basan en estar “de lado de los K” o nada. Algo así como “o se piensa como ellos, o no se puede pensar”; o mejor aún, “ellos son el Pueblo ¿y nosotros qué somos?” Frases todas, circulantes en la cotidianeidad actual de nuestra Argentina, frases que solo es posible entender si uno las rastrea en ese flojo mecanismo defensivo de los que no se la juegan, o bien, de aquellos que buscan un lugar idílico de lo políticamente correcto.

Entonces, éste gobierno, sus funcionarios, quienes adherimos,  el pueblo que lo eligió: ¿no tenemos derecho a construir nuestro relato histórico?, ¿no tenemos derecho a definir a nuestros adversarios?, ¿no tenemos derecho a confrontar políticamente con ellos, para ir por una victoria que consolide y profundice el modelo iniciado en el 2003?, ¿no tenemos derecho a luchar por la transversalidad soñada por Néstor Kirchner, que se ve reflejada en la inédita heterogeneidad de agrupaciones y partidos que componen nuestro Movimiento?, ¿no tenemos derecho a darnos cuenta que dentro del proyecto hay pluralidad de voces e ideas distintas, pero que caminan al lado de este nuevo modelo, manteniendo y sosteniendo su autonomía política?, ¿no tenemos derecho a defendernos de la irracionalidad de una prensa rapaz que hace años desea ver destruido todo lo conseguido?

Si no tenemos derecho para todo esto,

¿Somos nosotros los fascistas, los que impedimos el desarrollo del pensamiento independiente, los que censuramos, los que perseguimos periodistas, los crispados, los violentos, los que recortamos la historia a nuestro favor?

No estamos construyendo el relato que se nos canta, estamos sacando a la luz aquel que estuvo bien escondido, el de las voces silenciadas y desaparecidas o asesinadas; aquel que históricamente, cada vez que intentó salir a la luz, fue avasallado, mutilado, quemado, desintegrado; aquel relato histórico al que intentaron mantener siempre a raya de las experiencias de la lucha popular; aquel relato que nació luego de que los apropiadores de la oligarquía derrotada, vieron que se les venían los de abajo y decidieron junto a lo peor de nuestro ejercito, escarmentar al pueblo por el solo hecho de haber elegido a un  Presidente, inaugurando a partir de 1955, un nueva lucha: la de la resistencia; aquel relato sobre la irracionalidad de nuestros adversarios que quisieron borrar toda la experiencia nacional y popular del mapa; aquel relato capaz de avivar giles como yo, que un día se dieron cuenta que la historia era al revés y se podía cambiar.

Y mientras muchos caminaban, con la zanahoria en la frente, creyendo que nunca mas íbamos a mojar las patas en la fuente, porque un ridículo decreto lo impedía, en la clandestinidad se reagrupaba la lucha, se reagrupaban las consignas y los conceptos de las experiencias populares en torno de la memoria, esa a la que no hay con qué darle, esa a través de la cuál, se honraba la sangre de los caídos y se recogían los retazos de sus banderas mancilladas.

Entonces, ¿nosotros atentamos contra la democracia poniéndola en peligro?
¿Cuál es el relato, entonces? He aquí la lucha, compañeros.

Veo con  felicidad fraterna al recorrer día a día diarios, revistas, libros, impresos y digitales, voces y silencios, programas en la televisión de todo tipo y de todo signo político: como para que uno trate de ver todo lo que quiera y pueda de la manera mas diversa posible, o bien, siga aquellos programas en donde encuentre la representación mas fiel de sus convicciones e intereses. Hoy por primera vez en mis 33 años veo que sucede algo así.

Porque mal que les pese a algunos, le democracia está bien cuidada y seguirá así, mientras la historia la escriba el pueblo en toda su heterogeneidad, pero siempre unido en defensa de su dignidad.

Porque si la historia la escribieron los que ganaron, quiere decir que hubo otra historia, la verdadera, dice la canción, y es nuestra misión traerla y darle el lugar que le corresponde. Combatiendo, con alegría.


viernes, 8 de abril de 2011

Breve historia de Cobos:
el traidor y los titiriteros
por Juan Manuel Rodríguez


Del hombre que pedía un juicio justo de la historia, y del momento en que se da cuenta que la historia se construye para otra cosa y abandona a sus titiriteros y huérfanos temerosos

La renuncia de Cobos es el fín de un breve período o ciclo, que transitó más la decadencia que la construcción opositora: desde julio de 2008 hasta la fecha la presunta “patriada” de Julio Cobos, se diluyó en un ostracismo timorato. Las convicciones que puso al frente, la noche de la traición al movimiento nacional que lo llevó al poder, se transformaron en una rapidísima sucesión de acciones, apenas tibias que sirvieron para desenmascarar las intenciones  golpistas de los de siempre, pero en este caso puntual de la prensa opositora, de las entidades nucleadas en la mesa de enlace junto con sus sectores económicos afines y de un sector desorientado y temeroso de la clase media huérfana y envidiosa.

Entonces se aceleraron los tiempos, pues la historia no hizo esperar mucho su juicio, y salvo algún milagro inmediato, la traición será mañana consenso revisionista. Porque Cobos traicionó al Frente que lo elevó a la vicepresidencia; porque luego, su frívola inacción traicionó a aquellos ciudadanos que veían en él al nuevo San Martín o bien, algunos mas prudentes, la posibilidad de ver representadas sus convicciones en este caso opuestas o en discordia al Gobierno del FPV. Y por último, traicionó a su viejo partido, la UCR, porque al bajarse de una interna que perdería al menos en la dignidad de las urnas, prefirió abandonar, y no escatimó actitud de caradura para denunciar que el frente que hoy lidera Ricardo Alfonsín, no tiene ninguna estrategia.Traición mas, traición menos, traición doble, total, qué le hace una mancha mas al tigre.

He aquí cómo se construyen las matrices históricas de nuestra historia política. Porque Cobos, pasó de héroe a villano desolado y de poca monta en menos de tres años. La cronología política desarrolla una velocidad que duplica el calendario de los ciudadanos comunes. Por eso, decir “que la historia me juzgue”, en tiempos de cambios profundos, es desafiar a un dragón cuyo fuego puede llegar a incinerar en un instante, a un gorila gigante: Cobos estuvo siempre muy lejos de ser un gigante. Rosas, San Martín, Sarmiento, Mitre, Irigoyen y Perón, solo por nombrar a algunos y de manera diversa, para que no digan que solo reconozco la línea San Martín - Rosas - Perón, digo ellos estuvieron a la altura de la frase “que la historia me juzgue” y no sé si la habrán utilizado de una manera tan banal como lo hizo el dirigente mendocino. Las patriadas, compañeros, están en la historia de la resistencia de nuestros movimientos populares desde la época colonial: no hay que buscarlas en otro lado. Una patriada, compañeros, es poner mente, cuerpo y alma, al servicio de una causa colectiva.

En San Martín, en Rosas, en La Vuelta de Obligado, en la Revolución Radical de Alem, en los mártires de la Semana Trágica y la Patagonia Rebelde, en la resistencia de la FORJA, en el 17 de octubre, en la Gesta del General Valle y en los fusilados de J. L. Suárez, en la Resistencia Clandestina del Movimiento Peronista, en la vuelta de Perón, en la resistencia armada a los grupos parapoliciales y al ejercito asesino de los 70, en los mas de 30 mil compañeros asesinados y desaparecidos, en la lucha de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, en los HIJOS, en los Nietos Recuperados, en el coraje inagotable de los combatientes de Malvinas, y dejo al lector que agregue los muchos que yo aquí omito, solamente por una cuestión de espacio, no de reconocimiento.

Por eso hablo de matrices históricas, porque la experiencia política de nuestro país está plagada de este tipo de situaciones. Cobos, deberá disfrutar estos días de juicio histórico que se le vienen en los medios corporativos que verán el tema con un dejo de insatisfacción, pero que rápidamente buscarán en Macri o en Duhalde o en quien quiera que sea, el elemento funcional para lograr la apropiación del relato histórico y político; para reproducir la concentración económica y retomar la conveniente senda de la desigualdad; para recuperar la hegemonía de la producción de ideas, frenando y neutralizando la recuperación histórica  del pensamiento nacional y popular, que es avasallante.

Estamos fuertes y no pasarán. Pero cuidado, hay que ver muy bien a qué y a quiénes nos enfrentamos. El combate de las ideas se juega todo los días y el rival no es solo el editor de Clarín y TN, hay algo más allá, siempre. Algo que conspira permanentemente, invisible y silencioso, y a veces nos pasa por al lado y no lo vemos: no son solo viejos fantasmas. Están siempre al acecho y quedó demostrado con el títere traidor que se les escapó de la mano.

Así que vayamos con todo por todo. Eso es lo que temen. Es la hora de la Gran Patria Latinoamericana. La crisis mundial puede atraer buitres, que por ahora andan distraídos en el Medio Oriente. Miremos hacia allá y apoyemos a los pueblos sublevados, a qué resuelvan soberanamente sus problemas, pero solo a ellos, no a los Varones de la Guerra Eterna, unidos por el espanto en la OTAN. Ojo; que se vienen. Ojo; que desde acá los cipayos ahogados entre los últimos vómitos impúdicos del capitalismo neoliberal decadente claman a gritos “cuidar la democracia y la libertad”, clamor que conlleva en sus vetas, el miedo a que se vienen los de abajo, los que siempre estuvieron postergados, los que siempre pelearon en silencio, los que ahora a través de una amplia pluralidad de expresiones populares que marchan una al lado de la otra, manteniendo su independencia política, comprendieron como nadie, que llegó definitivamente la hora defender así sea con la vida, las conquistas populares. Porque eso es hacer Patria. Porque eso es hacer Historia.



Próximas entradas:

Postales de la crispación? Notas sobre la muestra “Ellos Pensaron. Homenaje al Pensamiento y al Compromiso Nacional” y el derrotero fláccido del cipayaje incomodo e irritado.

“La conjura de los otarios”. Notas sobre la nueva Unión Democrática y su historia, la que siempre se repite como comedia.